Detengámonos a reflexionar un momento, demos una mirada más amplia a la situación. No solo recalar sobre lo que se resalta oportunamente en las redes sociales y los medios de comunicación sobre la saña del virus, sus mutaciones, la propagación y los fallecimientos.

Pocos son quienes explican que, el sistema inmunológico está también ligado a las emociones cotidianas y su incidencia en la salud. La rama de la Neurociencia que se ocupa de esto es la Psiconeuroinmunoendocrinología.

El miedo es la emoción primaria y natural en todo ser vivo, es un bloqueador de las defensas. Si tenemos miedo, estrés, angustia, tristeza, desesperación, irritabilidad, depresión, etc.; bajan las defensas con lo cual aumenta la posibilidad de padecer cualquier patología. Lo que nos enferma es la emoción, el pensamiento, el conflicto que albergamos internamente.

Cada uno de nosotros tiene un carácter que le es propio formado por: ideas, pensamientos, gustos, deseos, ambiciones, etc. De acuerdo a estos comportamientos nuestras decisiones diarias afectan al cuerpo ya sea en forma positiva o negativa, de nosotros depende en que lado nos posicionamos.

Recordemos las palabras del Dr. Edward Bach en sus conferencias en 1936:

Tratar al enfermo y no a la enfermedad. Que nadie se asuste ante el nombre de la enfermedad y lo primero es sacar el miedo, luego siempre dar esperanza.

Si en nuestra actitud diaria prima el actuar responsablemente con sentido común, reflexionando, tomando los recaudos necesarios sin ser presa del terror o pánico, teniendo presente que la mejor prevención es una correcta higiene, alimentación, ejercicio, descanso y meditación, todo ello ayudará a fortalecer nuestras defensas, mejorando la salud.

Contamos con el auxilio de Esencias Florales a fin de recuperar la confianza en medio de esta paranoia, como por ejemplo: Castaño Blanco, Ceracífera, Manzano Silvestre, Mimulus, Ajo Salvaje, Amaranto, Eneldo, Trébol Rojo, Croto, Mapurite, Flor de Lys, Kore, Estrella Iris, etc.

Estas según el caso nos permitirán alejar el miedo y la parasitación mental, aportando soporte para atravesar estos tiempos.

Reconociendo y trabajando sobre nuestras emociones, paso a paso mejoraremos la calidad de vida, viviendo plenamente cada momento en armonía con nuestros pensamientos .

 


Exitos, hasta la próxima. Miriam y Alejandro.