Llega el invierno con todas sus características, al ser los días más cortos con menos horas de luz solar (de radiación ultravioleta), vemos como proliferan la depresión, la melancolía, la tristeza, etc.; disminuyen las defensas, aumenta el cansancio. Hay disminución de los metabolitos de la vitamina D, aumenta la secreción de la melatonina en el cuerpo, empujando al ritmo circadiano a un sueño más largo.

El organismo mantiene su homeóstasis térmica ante el frío mediante ciertos mecanismos que limitan las pérdidas de calor y aumentan la producción del mismo.

Por reflejo el primer impulso del organismo es reducir el flujo sanguíneo a nivel de la piel por medio de una contracción del diámetro de los vasos sanguíneos en especial de las extremidades, lo que resulta en una caída de la temperatura cutánea lo que se denomina vasoconstricción cutánea. Cuando la vasoconstricción deja de ser adecuada para mantener el balance calórico del organismo, el aumento del tono muscular y los estremecimientos (escalofríos) se constituyen en importantes dispositivos de protección al aumentar la actividad metabólica para elevar la temperatura corporal. Los efectos peligrosos del estrés por el frío en el cuerpo pueden incluir deshidratación y entumecimiento. Por el frío decrece la habilidad manual, hay mayores posibilidades de accidentes en el manejo de herramientas.

Estos estados los podríamos comprender desde la mitología griega:

Hades, dios del inframundo, secuestra a Perséfone para hacerla su esposa. Zeus le ordena a Hades que la devuelva y se la entregue a Deméter, su madre y diosa de la tierra. Sin embargo, Hades engaña a Perséfone y le hace comer la comida de los muertos, por lo que Zeus le ordena a Perséfone que pase seis meses con Deméter y seis meses con Hades. Durante el tiempo en que Perséfone está con Hades, Deméter se entristece y provoca el otoño y el invierno..

Desde la terapéutica floral tenemos varias esencias que nos serán de utilidad en los mencionados estados emocionales.

Esencias Florales de Bach


  • Aulaga: Desesperanza, Resignación, Desilusión.
  • Avena Silvestre: Incertidumbre, Depresión por Insatisfacción.
  • Castaño Dulce: Angustia Extrema, Desesperación, Desaliento.
  • Genciana: Depresión, Sensación de Fracaso, Pesimísmo.
  • Hojarazo: Desestímulo, Hartazgo.
  • Mostaza: Depresión Endógena, Tristeza Profunda, Melancolía.
  • Olmo: Sentirse Abrumado, desbordado (que no puede con...).
  • Rosa Silvestre: Apatía, Desinterés, Vacío Existencial.

 

Esencias Florales del Mediterraneo


  • Amaranto: Confusión, Alteraciones Psicológicas.
  • Copa de los Angeles: Inercia Mental, Desorientación Vocacional.
  • Eneldo: Abrumación, Saturación de Estímulos.
  • Eringio Azul: Desilusión, Soledad.
  • Rosa Syria: Pensamientos Parásitos, Desbloquea, Armoniza.
  • Zinia: Mejora el sentido del humor frente a la vida cotidiana.

 

Conociendo las emociones que nos embargan intentemos aplacarlas, comprendiendo que en cada situación tenemos una nueva oportunidad para mejorar nuestra calidad de vida, teniendo equilibiro y armonía entre nuestros pensamientos y actos.

 


Exitos, hasta la próxima. Miriam y Alejandro.